1.3 Características más importantes de la respuesta Inmune.

Todas las respuestas inmunes específicas frente a antígenos extraños reúnen unas características fundamentales que reflejan las propiedades de los linfocitos que median dichas respuestas
  • Especificidad y diversidad: las respuestas inmunes son específicas para los diferentes antígenos y, en realidad, para las distintas regiones de una proteína compleja, polisacárido u otra macromolécula. Las distintas parte de cada antígeno que son reconocidos de forma específica por linfocitos individualizados reciben el nombre de determinantes antigénicos o epítopos. Esta especificidad existe porque cada linfocito expresa receptores de membrana que son capaces de distinguir diferencias estructurales mínimas entre los distintos antígenos. El número total de especificidades antigénicas de los linfocitos de una persona se denomina repertorio linfocitario y se calcula que el sistema inmune de un individuo puede discriminar entre 10^9 y 10^11 determinantes antigénicos diferentes. Esta propiedad del repertorio se denomina diversidad.
  • Memoria: La exposición del sistema inmune a un antígeno extraño aumenta su capacidad de respuesta ante un nuevo contacto con tal antígeno. Las respuestas a una segunda y subsiguientes exposiciones al mismo antígeno, denominadas respuestas secundarias, suelen ser más rápidas y enérgica y, por lo general, cualitativamente diferentes de la respuesta primera, o primaria.
  • Especialización: como ya se ha señalado, el sistema inmune responde de forma individualizada y especial a cada diferente microorganismo, lo que aumenta al máximo la eficacia de los mecanismos de defensa anti-microbianos. No se utilizan todas las herramientas de la respuesta inmune en cada infección, sino las que son más eficaces.
  • Autolimitación: Todas las respuestas inmunes normales disminuyen con el tiempo después de la exposición al antígeno. De esta manera, el sistema inmune recupera su estado basal, un proceso denominado homeostasis. Si no existieran los mecanismo de homeostasis (vuelta a la situación basal), el sistema estaría permanentemente activado, lo que llevaría a su desgaste o, lo que es peor, producir daño en el propio individuo. Para llevar a cabo esta homeostasis, el sistema inmune dispone de potentes herramientas reguladoras que se estudiarán más adelante.
  • Ausencia de auto-reactividad: Una de las características más importantes del sistema inmune es su capacidad para reconocer, responder y eliminar diferentes antígenos extraños (no propios) al tiempo que no reacciona de forma dañina frente a las propias sustancias antigénicas del individuo. Impide la producción de lesiones en el huesped durante la respuesta a microorganismos. Esta ausencia de respuesta inmune se denomina también tolerancia. La tolerancia a antígenos propios, o autotolerancia se mantiene por diferentes mecanismos, que comprenden la eliminación de linfocitos que expresan receptores específicos para algunos antígenos propios. Dicha tolerancia es específica para cada antígeno y además al adquirirla tras un contacto previo tiene un carácter duradero en el tiempo.

Cuadro resumen de las Características más importantes de la Respuesta Inmune

ESPECIFICIDAD
Garantiza que diferentes antígenos desencadenen respuestas específicas
DIVERSIDAD
Permite al sistema inmune responder a una gran variedad de antígenos.
MEMORIA
Da lugar a respuestas más enérgicas en repetidas exposiciones al mismo antígeno
ESPECIALIZACIÓN
Genera respuestas óptimas frente a diferentes tipos de microorganismos
AUTOLIMITACIÓN
Permite al sistema inmune el retorno a su estado basal (homeostasis).
NO AUTORREACTIVIDAD
Impide la producción de lesiones en el huésped durante la respuesta a microorganismos.